Creo...
Veronika devora mi cuerpo y fagocita mi alma. Desde que se instaló en mi vida, mi vida ya no es mi vida, es un apéndice de la suya. Mi corazón late si su corazón late; mis pulmones inspiran y expiran cuando sus pulmones inspiran y expiran; mi cerebro piensa lo que ella piensa; mi aparato reproductor funciona al ritmo de su aparato reproductor, y mi aparato digestivo... Su energía me abastece de energía; todo mi ser funciona al compás de su ser. Su felicidad es el alimento de mi felicidad. Me temo que me convertí en un clon de su yo.
Se instalo en mi casa, y desde entonces ya no es mi casa. Cambiaron los colores de sus paredes; cayó la pared de la cocina, se abrió una ventana en el altillo... Veronika compró estanterías para «sus» libros —que habían sido mis libros—, que organizó según su criterio, vendió «sus» vinilos —que habían sido mis vinilos—, compró un nuevo reproductor para «sus» cedés, unas bicis para los dos...
Veronika me adelgazó diez quilos, me hizo operar la miopía —Veronika lanzó mis últimas gafas al mar—, me llevó a su estilista —¡me cortó y me peinó las cejas!—, me compró su ropa, me llevó a conocer a su mamá —¡qué diferencia, dios!, más que su madre parece su hermana—, me llevará estas navidades a Nueva York con su papá...
Su próspero negocio va viento en popa. Está empezando a ganar dinero. El primer libro que ella editó —yo solamente lo propuse, lo traduje, lo corregí, lo maqueté...— se está vendiendo muy bien. Y esta semana va a llegar a las librerías el segundo...
Hago lo que me ordena, leo lo que ella me propone leer, escribo lo que ella me dicta, escucho lo que ella dice, digo lo que me hace decir, opino lo que le oigo opinar...
Veronika asiste desconcertada a mi transformación.
Creo que es feliz,
creo...



ojitos-de-luna dijo
Wenas!!!
Ten cuidado, creo que lo que tu llamas amor, de esa forma, yo lo veo como dependencia........... Un dulce placer que te puedes permitir mientras lo viven, una tragedia griega si las cosas cambian. No confundas.
Saludos...
18 Diciembre 2007 | 01:47 PM