Se ha ido; Veronika —mi ángel holandés— se ha ido durante unos días a Nueva York, para pasar una parte de sus vacaciones con su padre. Se ve que desde que sus padres se separaron, hace un universo de años, ella acostumbra a pasar parte de sus vacaciones con él, al que veía, cuando ella era una niña y vivía aún con su madre, muy de vez en cuando. Después de emanciparse, ella mantuvo esa costumbre. Y así, cada año, con su padre, organizan algo, un viaje..., para pasar algunos días juntos y mantener el roce que dicen que hace el cariño. Pero a mí me jode. Ahora que me había acostumbrado a ella, a comer con ella, a reírme con ella, a enfadarme con ella, a acostarme con ella, a pasear con ella, a despertarme con ella, a pensar en ella, a pensar con ella, a leer con ella, a ir al cine con ella, a emborracharme con ella, a ir a la playa con ella, a no librarme de ella, a salir a cenar con ella, a jadear con ella, a ducharme con ella, a bostezar con ella, ahora, ahora va y se larga. A Nueva York. Me jode. Creo que estoy enamorado. Y se va. Con su papá. En fin... Se despidió de mí con una sesión salvaje para que pudiera pasar sin sexo, dijo, las dos semanas que iba a estar solo. Y me llama cada día. Y la llamó. Pero ocurre que el sexo es una droga y engancha, y cuanto más tienes más quieres. Y así no hay quien viva... En fin, que lo estoy pasando mal, Veronika. Que quiero que regreses ya... Que necesito que regreses ya...