Aviso
Aviso
(la primavera ha venido
y nadie sabe cómo ha sido...)
Después de la calma, la tormenta...
Y vino sin avisar
y me encontró abismado;
abismado en los abismos queridos de los libros,
abismado en los abismos deseados
de los abismales escotes de las muchachas,
abismales, avisadles, avisadme, abismadme...
Y el que avisa y se abisma no es traidor...
Vino sin avisar, pues,
y me pilló abismado y desavisado, el abismo
abismal de los abismos abismales,
los abismos queridos, los abismos deseados,
los abismos sudados, los abismos desodorados,
abismales, abisales, avísales, avispadles...
Cómo una palabra, cómo un pedazo de piel
nos arroja al abismo. Sin aviso.
Y el que se abisma no es traidor: avisa.
Toda la literatura en mis manos
todos los abismos en mis ojos
tantas manos para leer
tantos ojos para acariciar...
Los avisos abismales, abisales, avispadles...
Avisadme. Tengo el coraje suficiente.
Para abismarme en los abismos,
para avisparme en los abismos
para fenecer en los abismos abismales,
sin aviso.
Avisadme.
Después de la calma, la tormenta....


Madeleine De Cubas dijo
Pero por qué te abismas? La traición es así: No avisa. Mas si tienes coraje para avisparte en el abismo, no te abismes..., te aviso: Después de la tempestad viene la calma, aunque no avise. Un saludo.
20 Mayo 2007 | 07:26 AM