Hay días en que me gustaría llevar una vida distinta de la vida que llevo, no porque la que llevo no me guste sino para hacer aquello que en la vida que llevo no puedo hacer, para no tener que estar a las ocho en el trabajo, para no tener que subir tantos escalones para llegar a casa, para acostarme con esa chica que me mira en la cafetería, para llevar al parque a los hijos que no tengo, para tener quince años, para darle un puñetazo en la cara al político demagogo, para hablar por los codos, para no estar cansado, para comer en los restaurantes en los que no me dejan entrar, para sembrar vientos y recoger tempestades, para estar celoso de alguien, para leer los libros que nunca leería, para reírme de todo y de todos, para ir a los conciertos de los músicos que me gustan, para perder las llaves de casa, para casarme con una bella y rica heredera, para ser un héroe, para ser un villano, para ponerme la ropa que no me pondría ni loco, para abrirme las venas por algo o por alguien, para hacer zapping por los canales que no sintonizo, para encontrar al culpable, para emborracharme, para fugarme con Alicia al país de las maravillas, para haber escrito los poemas que me emocionan, para estar contigo toda la eternidad, para que alguien me espere en algún lugar, para llevarte conmigo, para hablar las lenguas que ignoro, para no tener que coger el metro a la carrera, para callar como un muerto, para echar un polvo rápido con una desconocida en los lavabos de una discoteca, para hallar dónde reside el dolor, para jugar a las cartas en el casino de un pueblo, para atravesar el estrecho en una patera, para subir a esos ochomiles prohibidos, para quedarme los domingos en la cama, para domesticar pulgas, para tener una casa con piscina, para escarnecer al orgulloso, para ganar un concurso millonario en la tele, para encontrarte casualmente, para descubrir la vacuna del sida o la malaria, para tocar el violín o el piano ante un auditorio expectante, para haberlo leído todo, para tomar siempre la decisión equivocada, para exiliarme de un país en guerra, para suspirar, para saber por qué los hombres no lloran, para ser traficante de sueños, para abrazarte, para correrme una juerga, para conocer el terror de vivir en una ciudad asediada, para ganar cuatro mil euros por no hacer nada, para tomar las drogas que no tomo, para subirme por las paredes, para conocer a los que están al otro lado de la pantalla, para correr por un prado, para tomar un café en compañía, para querer hasta la médula, para sorberme los sesos, para sentarme a la derecha de dios padre, para hacerme un tatuaje en el pecho, para perder la memoria, para ser otro, para ser yo mismo, para pintar como Miquel Barceló, para no haber leído nada, para escuchar música celestial a todas horas, para llorar por tu ausencia, para vender mi alma al diablo, para llegar tarde al trabajo sin que nadie lo note, para conocer pueblos y ciudades que desconozco, para llegar con un pan bajo el brazo, para por fin tenerte..., esos días..., esos días escribo, te escribo...
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5 comentarios
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Mentrestant, t'he trobat a faltar.
Para hacer un sin fin de cosas prohibidas por nuestros propios principios, por nuestros límites autoimpuestos. Romper por un momento, por breve que sea, con todos aquellos prejuicios absurdos que nos impiden disfrutar plenamente de la profundo de la vida. Escribir...fantasear y disfrutar de todo aquello que jamás será tangible. :D
Fantástico escrito.
Un saludo.
Hibris
Escrigui, senyor, escrigui... Gràcies.
Para no hacer esa curva y lanzarme sin temor al vacío y a la oscuridad.
Violette, hibris, emgiro, vendepatrias: vuestras palabras son mi Musa.