Llevo diez días en un pozo. En un horrible pozo profundo y oscuro. Lo llaman «depresión hospitalaria». Los médicos, que tienen un nombre para cada mal; los médicos, que a la Muerte le llaman «parada cardiorrespiratoria». Me recetan pastillas. Pastillas para salir del pozo. Y yo quiero irme a casa...
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mucha suerte y ánimo!
Hace casi dos años pasé por lo mismo. O sea, un pozo lleno de hombres y mujeres con batas blancas. Bien escribió Foucault acerca de la historia de las clínicas. Alguien me comentó que la causa de la angustia es la pérdida del control de uno mismo. Ellos (batas blancas) deciden que comes, cuando debes dormir, como ir al baño y, sobre todo, que medicamentos te darán. Creo que uno debe recordar (intensamente) que uno sigue teniendo el control, sino del cuerpo, sí del alma. No permitas que te consideren parte de su inventario. Muéstrales tu alma. Ánimo.
joder, tío, ¡¡ánimos!! Los sabios chinos decían que de las nubes más oscuras nace el agua más pura. Claro, ellos eran chinos y sabios, pero nos podemos aplicar el cuento.
saludos, amigo F.