Hoy ya me he sentido recuperado; no completamente, pero bastante. He leído como hace años que no leía. Unas diez horas. Un libro por la mañana, otro por la tarde. Pero el montón de libros pendientes no mengua. Es lo que tiene esto de trabajar. Cuando no trabajas, no tienes dinero para comprar libros, pero tienes tiempo para leer; cuando trabajas, no tienes tiempo para leer, pero tienes (algo de) dinero. Intenté hace años trabajar leyendo, quiero decir solo leyendo, pero los generosos honorarios de las editoriales me lo impidieron. No pido mucho: para comer y un poco más, para algún otro vicio, para poder escaparme a la montaña algún fin de semana, para poder ir al cine, para tomar un cerveza, para comprar algún disco, para cortejar a alguna chica. Pero se ve que pido demasiado. Si quieres vivir de leer, te tienes que alimentar de letras, emborracharte con letras, viajar con la imaginación, hacértelo a solas... O sea, que tuve que dejar las lecturas; tenía demasiada «ambición»: un sueldo digno. No es que gane mucho más ahora, pero ya no leo. O ya no leo solamente. Pero puedo permitirme algún lujo. Comprar libros, por ejemplo. Y estar enfermo. Me parece triste tener que esperar a estar enfermo para poder leer los libros que me compro con el salario digno que me dan por un trabajo que, aunque no me puedo quejar, no me gusta. A mí me gusta leer, leer y solo leer. O sea que no sé qué estoy haciendo escribiendo a estas horas. Lo dejo. Voy a copiar algo que leí hoy y me voy a la cama. A leer.

«Escribes la vida, y la vida parece una vida ya vivida. Y cuanto más te acercas a las cosas para escribirlas mejor, para traducirlas mejor a tu propia lengua, para entenderlas mejor, cuanto más te acercas a las cosas, parece que te alejas más de las cosas, más se te escapan las cosas. Entonces te agarras a lo que tienes más cerca: hablas de ti mismo conforme te acercas a ti mismo. Ser escritor es convertirse en un extraño, en un extranjero: tienes que empezar a traducirte a ti mismo. Escribir es un caso de impersonation, de suplantación de personalidad: escribir es hacerse pasar por otro.»