Escribir
Escribir, joder... Dice Samuel Beckett, en L'innommable: «De los Murphy, Molloy y otros Malone, yo no me siento víctima. Ellos me han hecho perder el tiempo, escapar de mi pena, al permitirme hablar de ellos, cuando era necesario hablar solamente de mí, con el propósito de poder callar.» Escribir. Escribir es un refugio, cuando salir a la calle es una odisea, cuando encontrar una cara amable es una utopía, cuando los fantasmas de la razón se conjuran para sodomizarme. La página en blanco. Tantas páginas en blanco como dolores, como penas; tantas páginas en blanco como angustias; tantas páginas en blanco como noches en blanco, como cigarrillos. Y cada página en blanco, un reproche. ¿Qué coño haces escribiendo, intentando escribir? Debería estar con una mujer, follando, comiendo, haciendo planes, viendo una película, tomando una cerveza, educando a un niño... Debería estar con mis —escasos— amigos, riéndonos, bebiendo, jugando una partida, viendo una película... Debería estar en la calle, comprando, gastando, paseando, viendo pasar a mujeres deliciosas, cargando inútiles paquetes de compras inútiles... Debería estar contento. Debería ser feliz, egoísta, avaro, rico, otro. Debería ser amable, necio, hipócrita, cobarde, altivo, idiota, otro. Y, en cambio, aquí estoy, solo, fumando, con otro libro entre las manos, con demasiada música en la cabeza, intentando aclarar quién es el yo que inunda mis páginas en blanco, intentando encontrar el mejor adjetivo para ese estúpido sustantivo esquivo, forzando la gramática, violentando las reglas de puntuación... Y sigo aquí. Con el centenar de libros que releeré hasta la muerte, hasta que caiga muerto en los márgenes abismales de mis infinitas páginas en blanco, sin saber quién «yo» era, en la consciencia dolorosa de que el tiempo pasa y pasa demasiado deprisa. Para que un lector, el lector, te siga, tienes que llevarlo en volandas de algo a algo pero no te puedes recrear en el «en medio». Escribir... ¿por qué?, ¿para qué?, ¿para quién? Si puedo leer. Si puedo escuchar música. Sí pero... Escribir, joder...

